Durante el desarrollo afectivo se suceden una serie de etapas según
Alport:
- 1ª etapa (0-2 años), el niño se reconoce como sí
mismo corporal y autorreconoce su identidad individual.
- 2ª etapa (3-4 años), se forma la autoestima, es
capaz de dotar un valor positivo o negativo al autoconcepto.
- 3ª etapa (4-6 años), se caracteriza por la extensión de sí mismo por la autoimagen.
Un aspecto importante en el desarrollo afectivo, es la creación del
vínculo con la figura de apego. El apego cumple unas funciones básicas para el
equilibrio del bebé, como son: la supervivencia, aporta seguridad, es fuente de
estimulación y favorece la salud psicofísica. El apego pasa por diferentes
etapas: desde la sensibilidad social indiscriminada, donde los bebés se
interesan por todas las personas que se acercan a ellos; la sensibilidad social
diferenciada (6-7 meses), donde empieza a establecer turnos de comunicación
afectiva figura-bebé, bebé-figura; hasta la llegada del apego centrado, momento
en el que el apego se establece.
Dependiendo de la seguridad y del tipo de relación que el bebé establezca
con la figura referente, podemos encontrar tres tipos de apego: apego seguro,
apego inseguro con evitación y apego inseguro con ambivalencia.
Los estilos de apego continuarán a lo largo de la vida, las nuevas
relaciones que los niños establezcan en un futuro estarán afectadas por las
expectativas en relaciones pasadas. Por ello, para educar a nuestros niños
desde los primeros años, debemos establecer una relación y ambiente acogedor
que contribuya a crear ese lazo afectivo seguro desde el cual explorar.
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